. ......... Septeto Habanero Cuba ......... .

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soneros cubains

Le groupe mythique fondateur du "Son" moderne. Créé dans les années 20, au moment ou le "Son" champêtre intègre la trompette et où s'infiltre le swing ironique et chaloupé du jazz, le Septeto après avoir accueilli le célébrissime trompettiste Felix Chapotin est aujourd'hui dirigé par German Pedro Ibanez. Historique et contemporain, le Septeto traverse les époques et est désormais considéré comme l'une des références majeures par la nouvelle génération de soneros cubains.

Le Septeto Habanero, a fait connaître le son dans le monde entier. En 1924, le Septeto adopte la contrebasse à la place de la botija puis en 1927 on introduit la trompette et le groupe devient Septeto. En 1952, il s'augmente de deux trompettes, piano et tumbadora, et devient le Conjuto Tipico Habanero. Après cette parenthèse, il revient à la formule à sept. ce Septeto travaille donc sa propre musique depuis quatre-vingts ans, sans interruption. " Le Septeto est une école. Ici, un musicien arrive et il reste. Il part quand il meurt ou quand il se retire, mais on ne vire personne. Notre répertoire est le plus étendu de toutes les formations cubaines. "Maldita Timidez " fût le premier morceau enregistré par le Septeto en 1925. Aujourd'hui, le groupe continue à composer de nouveaux morceaux. L'instrumentation actuelle ( guitare, tres, maraca, clave bongos, contrebasse, trompette et guiro ) est à peu près la même que dans les années 1920.

Parmi les plus prestigieux orchestres de musique traditionnelle, le Septeto Habanero est le seul groupe programmé pour une activité culturelle (gratuite) au coeur de La Habana Vieja. Avec son bérêt galicien et son regard espiègle, Pedro Ibanez, ce jeune musicien septuagénaire, est le directeur musical et arrangeur du groupe depuis 1995.

Enregistré au retour d'une tournée en Colombie
....avec Barbaro à la trompette.

Le son, cette forme musicale qui est la base de la plupart des musiques populaires cubaines de ce siècle, est né il y a une centaine d’années sur les montagnes de la province d’Oriente. Il se jouait et dansait sur les collines, d’où son nom montuno. Depuis plusieurs décennies, l’identification du son avec le Septeto Habanero est un fait indiscutable pour les cubains et pour les spécialistes étrangers. " Le son est arrivé sur le tard dans les provinces occidentales." Il fut introduit à la Havane en 1907, mais c’est à peine en 1920 que six musiciens, dirigés par le chanteur Gerardo Martinez, se sont rassemblés et ont fondé le Sexteto Habanero ", précise Pedro Ibanez. " " Il n’y a pas de son ancien ou moderne. Il y a un seul son, avec de multiples variations bolero-son, guaracha-son, guajira-son... Nous jouons les mêmes morceaux que le sexteto des années vingt Nous les interprétons suivant les mêmes caractéristiques. Le seul changement est l’amplificateur des instruments et de la voix. "

 

75 años después

El numero incial de este CD, Orgullo de los soñeras, se grabó precisamente 75 años después del nacimiento del Septeto Habanero. Este son se debe a la inspiración del actual guitarrista, Germán Pedro Ibáiiez, y en su letra ensena como se debe tocar el buen son cubano: con pasión y con cadencia, con un buen sentido del ritmo y, más que nada, con la confianza de saber que después de tres cuartos de siglo aún se está en la cima de los seneros.

Oigan señores
Presten oído

Pongan todos atención
Que para tocar el son
No hace falta la estridencia
Ni tampoco mucho ruido
Si marcas bien el compás
Con ritmo v con armonía
Verás que tocas el son
Alegre y con cubanía

El Septeto Habanero, como sin duda lo sabrán tantos melómanos del son y la salsa, junto con el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, fueron los iniciadores del tremendo éxito de la música cubana que, durante los años 20, 30 y 40, arrasó en los salones de baile, desde Puerto Rico hasta Shanghai, y que a la postre siguió fungiendo como la médula de la salsa neoyorkina y la fuente inspiradora de muchas de las orquestas estelares de África Central y Occidental.

Aunque el son nació en el Oriente de Cuba, el Sexteto Habanero -formado al principio con elementos de Oriente y de La Habana- fue la agrupación que interpretó y adaptó el son para el gusto del público de la capital. Esto lo logró haciendo las primeras grabaciones discográficas y luciendo vestimenta llamativa en sus presentaciones públicas. En el 1927 el Habanero marcó otra vez la vanguardia al introducir un instrumento de viento a la agrupación (primero una corneta que después se sustituyó por la trompeta) con lo que pasó a ser el Septeto Habanero. Durante más de tres décadas ininterrumpidas, el Habanero grabó más de 100 discos en Nueva York y La Habana y se convirtió en una de las más grandes estrellas del son cubano, actuando en varias películas y mostrando su éxito en múltiples escenarios del mundo.

Aunque ninguno de los miembros fundadores del Habanero queda vivo, el Septeto continúa sonando como en los buenos tiempos, con nuevo personal y radicando en Centro Habana. Manuel Furé, actual director y voz guía del Habanero, ha estado con la agrupación desde el 1952, marcando así una línea directa de continuidad con los músicos originales y con el estilo particular del Habanero, que 75 años después, aún escuchamos.

Furé recibió una invitación de Faustino "Panchito" González, miembro del Habanero, para que formara parte del grupo, debido a su notable voz con alto falsete. Furé aceptó y rápidamente aprendió todo el reper-torio (cinco sones al día, recuerda él mismo). Poco después fueron con el dueño de Radio Salas para buscar trabajo en la estación.

"Manuel Salas se interesó y no se interesó", recuerda Furé. Lo único que hizo Salas fue dejarles ensayar en un cuarto de la radiodifusora y después ver que se podría hacer. En cierto momento Salas pasó por el lugar donde estaban ensayando, abrió de inmediato la puerta, llamó al director del Habanero, Gerardo Martínez, y según se acuerda Furé, le dijo: '"Oye Gerardo, yo no sabía que tu tenías esto. Esto es lo que yo necesito aquí".

"Enseguida nos puso Tres lindas cubanas como tema para que empezáramos con la transmisión de Radio Salas", rememora Furé. Muy pronto el Habanero empezó a escalar hasta el mismo lugar que las tres grandes orquestas que estaban tocando en la radiofusora : Arcano y sus Maravillas, Melodías del 40 y el Conjunto Chapottín. El público los reclamaba en todo baile donde actuaban las orquestas mencionadas y a través del correo, recibieron en Radio Salas más cartas que ningún otro grupo.

En 1958 Furé tomó la dirección del Habanero a petición directa de Gerardo Martínez, estando este último en su lecho de muerte. Martínez había sido uno de los fundadores del Sexteto Habanero en el año 1920. La historia del Habanero se remonta al 1917, poco después del arribo del son a La Habana, proveniente del Oriente de Cuba, a través de los soldados del Ejército Permanente. Ese año Guillermo Castillo forma el Cuar-teto Oriental para interpretar el son al público habanero. El grupo estaba dirigido por Ricardo Martínez, tresero de Santiago de Cuba, con Gerardo Martínez (voz prima y claves), Felipe Neri Cabrera (maracas y voz) y Castillo mismo en la botija, un cántaro de cerámica que se empleó como bajo, soplando a través de un orificio hecho en su pared.

El Cuarteto Oriental se desintegró en 1919 -"debido a problemas internos"- comenta el guitarrista actual, Pedro Ibáñez, y se reintegró el año siguiente ya como el Sexteto Habanero : Guillermo Castillo, en la guitarra, es el director, Gerardo Martínez y Felipe Neri Cabrera continúan como antes y se agregan Antonio Bacallao en la botija, Carlos Godínez en el tres y Osear Sotolongo en los bongoes.

En esos años el son no fue bien recibido por las clases altas de la Habana. La rítmica, los estribillos, con llamado y respuesta, igual que las improvisaciones de son, fueron demasiado perturbadores y rupestres para los oidos de los bailarines de la élite habanera que prefería el danzón, la contradanza, el danzonete y los mi-nuets del momento. Pedro Ibáñez nos relata que sus antecesores en el Habanero tuvieron que dar la lucha durante cinco años en contra del establishment y aún del ejército, la guardia rural, de ese tiempo. Era común que la guardia llegara a las fiestas populares donde se interpretaba el son y, machetes en mano, a la voz de "vamonos" tomaban presa a la gente.

El son, obviamente sobrevivió aquellos ataques y en Cuba continúa de lo mejor hoy en día. En La Habana la rivalidad artística entre los dos grandes Septetos, el Habanero y el Nacional, sigue estando vigente y en Santiago de Cuba un gran número de agrupaciones soñeras (Cuarteto Patria entre los líderes) sigue tocando para los santiagueros y para un público internacional que de nuevo está creciendo.

Furé recuerda que no siempre ha sido fácil. En la mitad de los años 50, el Habanero, aún con Gerardo Martínez en la voz prima, tuvo que enfrentar la ruda competencia, incorporando un piano, otra trompeta y aún tumbadoras e incluso cambiando un poco el repertorio y el nombre del Septeto por el de Conjunto Típico Habanero. Aunque tenían contratos regulares y seguían tocando, algunos de los integrantes, ya viejos, se enfermaron, lo que empezó a marcar el declive del Típico Habanero. En el 1961, tres años después de la muerte de Gerardo Martínez, el musicólogo Odilio Urfé del Ministerio de Cultura, mandó llamar a Furé y, en las palabras de él mismo, le dijo, '"Furé, hace falta que hagas el Septeto Habanero, y el indicado eres tú'". Manolo Furé replicó: "Bueno, pero ¿qué tu quieres que yo haga?" Urfé fue definitivo, "'Bueno, busca la gente, porque te voy a meter aquí a trabajar'". Furé concluyó, "Bueno, si me va a poner a trabajar, está bien".

Manolito encontró la gente para el trabajo, el trabajo y el Septeto Habanero estuvo allí de nuevo, tocando en La Habana y haciendo giras por toda Cuba. En 1964 Pedro Ibáñez se unió al grupo para ser, junto con Furé, los veteranos del actual Septeto Habanero.

Hoy en día el Habanero está formado por músicos de diferentes generaciones que comparten un mismo denominador : su excelencia artística. El repertorio que interpreta el Septeto Habanero incluye todos los clásicos del pasado (como Tres lindas cubanas, Suavecito, Tribilín Cantor, entre otras), asi como las nuevas composiciones de sus integrantes siempre en el estilo Habanero. Los músicos del Habanero tocan en este estilo porque es el que mejor les viene, aunque lo tocan con un sabor que corresponde al Septeto de los anos 90. "Y como el Septeto Habanero en sus principios nunca fue estático, pues nosotros no podemos ser estáticos tampoco", afirma Furé.

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